Lo leeo con atención pensando que quizás me dará la clave para entender todo.
Para que no vuelvan más a preguntarme le contestaré a los que ya saben. A esta mujer no le he hecho yo daño alguno salvo el que, por mi presencia, le vendría encima como buitre a la carroña. Las lágrimas que brotaron de sus ojos no tenían mis acciones firmando entre sus causas. Sus pensamientos fueron la jaula de la cual intenté separarla para que estirara sus piernas; fracasé espectacularmente en el intento. Sus pensamientos se vuelven otra vez en su jaula y sigo yo sin haberle hecho algo. Si bien nunca hice lo que esperarían. No tiene canciones que le traerán recuerdos de mi parte pues lo más que le dediqué fue un hola de verano (y un adiós de invierno). Todos los detalles que de mí puede tener caben prensados entre las páginas de un libro, solo tiene que perderles para borrarme de su presente y con el tiempo, de su mente. Todo fue cuidadosamente categorizado con la excusa de saber mejor cuándo fue pero la razón oculta fue la de borrar mas fácilmente en casos de urgencia. Aun el borrarme le sería más simple. No hay amistades de las que alejarse ni instantes grabados en papel que tenga destruir. Todo lo que sucedió se esconde en la mente de los envueltos y, al parecer, actuamos como si nada sucediera. A los ojos de los externos, nada sucede. Ahora, yo hago lo que “puedo”. Practico la cortesía y no presumo de lo cual usualmente presumiría, calmo mi complejo de dios egocentrista para que no le piense mal. Hago lo que no tengo obligación de hacer porque “sería lo correcto” y porque, a pesar de ser tan diferente a mi persona, le evitaría uno que otro pensamiento.
Antes de que me pregunte a mí que rayos fue lo que hice que ahora está como está pregúntele a ella que fue lo que le hice.
Fake it until you make it.
(via sexy-little-joker)